Abhyasa, la constante práctica interior y vairagya, desapego o ausencia de deseos, dos palabras importantísimas para Patañjali. Las pautas que rigen nuestra personalidad no son totalmente intelectuales, si así fuera entonces abhyasa, el esfuerzo constante y repetitivo, no sería necesario. Cualquier cosa, si es racional, la comprendemos con la mente, pero eso no basta. Para que todo nuestro cuerpo comprenda algo necesitamos algo más que la cabeza, sino el resto se puede quedar sin transformarse. Seguiremos siendo los mismos y hasta es probable que nuestras ideas cambien pero no nuestra personalidad. Seguirá el conflicto o irá a peor porque sabes lo que está mal pero seguimos con los esquemas y hábitos que nos hacen daño. Aquí empieza la autocensura, más entiendes y más difícil ves el cambiarte. Sólo la práctica constante “del presente” hasta que nos penetre en ese espacio de lo “involuntario”, traspasando la mente voluntaria y empapando todo nuestro ser hasta hacerlo fuente de esa presencia y comprensión. Es así como abhyasa o la simple repetición va despertando nuestro inconsciente, sin esfuerzo, de manera natural.
En realidad lo que sucede es que, normalmente, la mente está en contra de «eso-que-es», busca siempre en el más allá. Yoga significa que ahora no hay esperanzas, que ahora no hay futuro, que ahora no hay deseos, entonces tu mente se abre a “eso que es”, a la realidad sin juicios ni proyecciones. A esto le llamamos vairagya.




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