Toda enseñanza requiere un soporte de tradición, una visión crítica con los nuevos elementos que nos aporta la ciencia, y un principio transpersonal para saber poner luz a lo cotidiano.

¿Cómo hacer del cuerpo un aprendizaje profundo tanto en la consciencia física, en lo emocional, en lo sensible como en la evolución personal?.

Es la forma de dialogar con nosotros y con las tradiciones quienes nos darán una nueva visión, siempre que los principios de libertad, espontaneidad, intuición y creatividad sean respetados.

Cómo liberarnos de nuestros problemas utilizando lo que somos, analizando de dónde y de qué estado partimos. Es este apasionamiento por el compartir y el observar, lo que nos ayuda a descubrir las reglas del juego. Dicen los textos:

“Cuando el espíritu está en paz el estado de yoga se produce”.

Esta es la gran definición que orienta nuestra búsqueda en el yoga.

Son los hábitos, los automatismos, los bloqueos, las emociones contenidas o los afectos no expresados, los que dejan mudo nuestro espíritu y lo sacan de ese ritmo lento y natural, entonces nuestra memoria y nuestro mental reaccionan a las situaciones exteriores y despiertan recuerdos de estados anteriores.

Amar es liberarnos del temor y aceptar la aventura.
Para percibir una visión diferente y presente es necesario abandonar los viejos hábitos, agrandar nuestra percepción y disolver los temores y recelos de nuestro espíritu.

Nosotros sólo podemos crear las condiciones para que estos cambios se produzcan espontáneamente. Primero actuamos, analizamos y observamos, luego recibimos.

Yoga es nuestro deseo

Nuestro cuerpo
debiera ser un
escenario de libertad,
que nos mostrara toda la belleza
de sus límites y los paisajes de su alma.
Sentir y expresar lo sincero de nuestra vida,
con calma y energía, forman parte de esta pedagogía
de la ilusión, la única delicada y profunda a la que
el cuerpo, aprendido con tiempo y sensibilidad,
tiene acceso directo e íntimo.
Quizás el producto más refinado de nuestra cultura
sea este amor por uno mismo y por la naturaleza.
El Yoga favorece el crecimiento global y consciente
a través del cuerpo, la percepción de la respiración
y siempre bajo el hilo conductor del relajamiento,
para intentar armonizar nuestro estado físico,
respiratorio y mental, creando un espacio
interior de escucha y comprensión,
que es la meditación.